Velo islámico: de símbolo de la revolución a imposición cuestionada

Actualmente en Irán es obligatorio utilizar el velo islámico, las mujeres deben ir cubiertas y tapadas por ley. Esta medida ha suscitado diferentes polémicas en la sociedad iraní en los últimos años. Si bien en años previos a la revolución islámica y en sus momentos más álgidos   la mayoría de las mujeres se cubrían con el hiyab como signo de protesta contra el régimen del sha, ahora, en 2019,  es frecuente encontrar hombres y mujeres con posturas contrapuestas respecto a su uso y regulación. En las siguientes líneas entrevistamos a seis iraníes sobre sus posturas ante el uso de los diferentes tipos de velo. El debate suscitado entorno a su uso es uno de los elementos que más marcan la apertura del régimen islamista hacía una sociedad menos opresiva.




Fairuza y Roshni son dos chicas veinteañeras de Shiraz que se manifiestan abiertamente en contra de la imposición del velo; en cuanto se encuentran en un lugar público seguro se lo quitan. Ambas afirman sin tapujos estar muy enfadadas con las leyes que establecen cuál tiene que ser la indumentaria femenina. Por este motivo, explican que siempre buscan sitios donde poder sacárselo y poder sentirse un poco libres. Aun así, se muestran con cierta tensión e incomodidad cuando hablan del tema e intentan no entrar mucho en especificaciones, aunque reconocen que existen bastantes lugares donde pueden descansar del velo.

Fairuza y Roshni en una terraza de Shiraz con el pelo descubierto


Bahar es una iraní de 33 años que vive en Barcelona. No es religiosa y, por lo tanto, en la ciudad condal no usa ningún tipo de velo, aunque cuando visita Irán para ver a su familia acostumbra a utilizar el llamado shaula. Afirma que a la mayoría de gente en Irán (un 70%) no le gusta llevar velo pero que deben hacerlo porque sino corren el riesgo de acabar en prisión. Bahar no sabe si en el futuro se puede cambiar la ley, pues depende de la política, del gobierno de Irán, y piensa que con el actual no será posible. En el caso de su familia, todos piensan de la misma manera que Bahar. También ha apuntado que, a nivel general, sí ha cambiado la opinión respecto al uso del velo, ya que antes de Jomeini las mujeres decidían por sí mismas si llevarlo o no, mientras que ahora se trata de una imposición.

Bahar





Zahra tiene 37 años y vive en el pueblo de Maymand, cerca de la provincia de Kermán. Nació en la ciudad de Kermán pero al casarse con su marido se mudó a la casa-cueva que él heredó de su familia. Sigue las tradiciones islámicas y el tipo de velo que utiliza habitualmente es el hiyab. Afirma que para ella el velo no es una imposición, sino que la mayoría de gente está a favor de llevarlo y considera que las mujeres que detuvieron en marzo por sacarse el velo en público son las enemigas del país. Asegura que la visión respecto al velo islámico no ha cambiado en los últimos años y que en su familia tampoco hay discrepancias sobre el tema, sino que todos piensan de la misma manera que ella.  A diferencia de otras mujeres, Zahra espera que el hiyab y los demás velos no desaparezcan nunca.

Zahra y sus dos hijas

Faeze, residente en la ciudad de Shiraz es una joven de 16 años muy religiosa. Utiliza una bufanda o pañuelo como hiyab y se viste con un manto y pantalones debajo, siguiendo el tradicional atuendo islámico. Para ella este tipo de vestimenta es importante,  pues le gusta y asegura que si no la usara los hombres la mirarían de manera incómoda. Por otra parte considera que al cubrirse los chicos la aprecian más y se interesan realmente en conocerla, aunque cree que el uso del velo islámico debería ser una decisión personal. No está segura de que el apoyo al velo sea mayoritario aunque afirma que es un asunto controvertido del que todo el mundo habla. También admite que llevarlo por imperativo legal (en lugar de por elección propia) es duro para las mujeres. Faeze reconoce que la visión respecto el velo islámico cambia constantemente; por ejemplo, en el caso de su familia, mientras ella y su madre lo apoyan, su hermana piensa lo contrario. Respecto al futuro, cree que en Irán no cambiará la ley, sino que se adaptará a algunas situaciones.

Faeze en uno de sus posts



Jahan es un hombre de mediana edad que trabaja de guía turístico en Isfahan. Es un religioso que apoya la imposición del velo por ley como una herramienta de protección para las mujeres. Para defender su postura hace una analogía: el hombre sería como un gato y la mujer como un trozo de carne; si la carne no se protege inevitablemente el gato irá a por ella. Así pues, por seguridad, es necesario que las mujeres tomen medidas. Además de que, en sus palabras, los hombres son como diablos incontrolables por naturaleza.
Una vez presentadas las posturas de algunas personas iraníes, se presentan diversas cuestiones: ¿han sido en vano los esfuerzos de Irán de aislarse de la influencia occidental, o el hecho de abrir la mente y mostrarse más abierto se trata de un fenómeno normal en las sociedades del siglo XXI?  Además, ¿el velo protege a las mujeres del "acecho" y las miradas de los hombres, o representa un símbolo de inferioridad y sumisión, además de constituir un elemento que le anula la identidad? 
Bajo una ley que obliga el uso del velo, es muy dificil discernir entre aquellas mujeres que realmente creen en su uso y las que se oponen a él: pues por muchas posturas que puedan adoptarse al respecto, el desenlace es el mismo; la obligatoriedad de llevarlo. 
Sin embargo, es evidente que la imposición actual es más laxa que años atrás: en primer lugar, los turistas pueden permitirse más licencias en su uso, pues muchas mujeres se dejan gran parte dle pelo al aire, usan pañuelos de colores e inlcuso con transparencias. Del mismo modo las mujeres iraníes se han impregnado de esta práctica y, como modo de protesta, dejan gran parte de su cabello descubierto en lugares públicos, y parece que ya se trata de una costumbre vista como algo usual por gran parte de la población iraní. 

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