La mejor forma de ejemplificar el cruce de culturas y la diversidad de Irán es remontándonos hasta sus orígenes, hasta la cuna del imperio persa: Persépolis. Esta ciudad, construida en el 521aC por orden de Darío en la época Aqueménida, tenía el objetivo de realzar la diversidad de los pueblos que componían el imperio persa. Tanto las obras, como las columnas y las inscripciones que se encuentran en la ciudad son un resumen de la heterogeneidad etnocultural que formaba parte del gran imperio persa.
Esta visión integradora y tolerante con las distintas culturas que fomentaron los antiguos emperadores Aqueménidas se contrapone notablemente con el Irán de las últimas décadas; un país que rueda por la pendiente del aislamiento internacional; un país que le mantiene el pulso al titán norteamericano ante la amenazas de sanciones; una nación que se describe como la primera república islámica del mundo, apodo que ahuyenta, que aumenta la opinión pública negativa...
De este modo, Persépolis vuelve a ser la analogía perfecta para ejemplificar la situación: una ciudad palaciega y ostentosa que recibía a la realeza y representaba el poder y la diversidad que ha terminado en ruinas, con solo unos pocos restos de lo que fue el mayor imperio del mundo.
Esta visión integradora y tolerante con las distintas culturas que fomentaron los antiguos emperadores Aqueménidas se contrapone notablemente con el Irán de las últimas décadas; un país que rueda por la pendiente del aislamiento internacional; un país que le mantiene el pulso al titán norteamericano ante la amenazas de sanciones; una nación que se describe como la primera república islámica del mundo, apodo que ahuyenta, que aumenta la opinión pública negativa...
De este modo, Persépolis vuelve a ser la analogía perfecta para ejemplificar la situación: una ciudad palaciega y ostentosa que recibía a la realeza y representaba el poder y la diversidad que ha terminado en ruinas, con solo unos pocos restos de lo que fue el mayor imperio del mundo.
Ruinas de Persépolis. Elaboración propia
¿Llegará el día en que Irán abra sus puertas al mundo y establezca relaciones tanto con sus países vecinos como con la comunidad internacional? Mientras Estados Unidos siga enzarzandóse con Persia y viceversa, es muy poco probable.
Aunque parece que, tanto ni a corto como a largo plazo esto no va a ocurrir, ello no implica que la comunidad iraní no sea tolerante ni respetuosa con la llegada de otras culturas o sociedades a su país. Es más que evidente que un gobierno no representa (aunque debería) al pensamiento de una sociedad, y parece ser que Irán es cada vez más un ejemplo de ello. Quizás estemos a décadas luz de poder vislumbrar en el país el "renacer" del espíritu de Persépolis, pero por lo menos sus habitantes se muestran cada vez más abiertos a recibir e intercambiar culturas.
Comentarios
Publicar un comentario