"Aquéllos maravillosos 80"


La década de los 80 en Irán estuvo marcada principalmente por la Revolución Islámica. Este movimiento tenía como objetivo derrocar la dinastía Pahlavi y cambiar definitivamente el sistema social y político que existía en el país. A partir de 1979 Irán pasó a ser una teocracia autoritaria, sistema que se mantiene vigente hoy en día. Pero para poder entender qué ocurría en la sociedad y cómo se llegó a realizar esta revolución, hemos de remontarnos unos años antes.

Sha Muhammad Reza Pahlavi.
Foto de Wikipedia
En 1963 el presidente de Irán, Mohammad Mosaddeq, propuso nacionalizar la Anglo-Persian Oil Company, empresa petrolera que gozaba de prácticamente la totalidad de la explotación petrolera del país. Esta situación hizo saltar las alarmas de Estados Unidos y de Gran Bretaña, de modo que ambos países organizaron en secreto un golpe de Estado para derrocar a Mosaddeq y, de este modo, ubicar en la cabeza del gobierno a alguien que tuviese ideales más o menos occidentales. El elegido fue Muhammad Reza Pahlavi, quien buscaba mantener vivo el legado de su padre, el anterior Sha.

Luego del mencionado golpe de Estado de 1953 la dinastía Pahlavi quedó, a los ojos de la sociedad y de una parte importante del clero, atada a los intereses de Occidente, principalmente a los intereses de Estados Unidos. Esto comenzó a generar mucho descontento entre la sociedad, descontento que se agravó con las medidas violentas y autoritarias que llevó a cabo el Sha Reza Pahlavi para acabar con la oposición: represión a los partidos políticos y encarcelamientos a los opositores. Otra de las medidas que instauró el Sha fue la de oficializar el persa como la lengua oficial de Irán, aunque aun hubiese una cantidad importante de la población que se comunicaba en dialectos túrquicos.

El Sha Reza Pahlavi también tenía ideas modernizadoras que quería aplicar en Irán. Así mismo, en 1963 anuncia la implementación de un programa modernizador al que denominó la Revolución Blanca. Consistió principalmente en una reforma agraria -muy criticada- y en aplicar medidas más estrictas en cuanto al control del clero por parte de la monarquía. Si bien la revolución llevó al país a tener mejorías en algunos sectores, como el tecnológico, la realidad es que la mayoría de la población estaba descontenta.

La reforma agraria consistió, principalmente, en una redistribución de las tierras que, en teoría, sería beneficiosa para los campesinos. Esta reforma puso a los terratenientes, sector que estaba del lado de la monarquía, en contra del Sha. Otra de las consecuencias fue que provocó una migración masiva de los campesinos a las principales ciudades, lo cual comportó una crisis por falta de vivienda.

Por otra parte, la reforma que tenía que ver con el control de las instituciones religiosas puso al clero en contra del Sha. La sociedad también se encontraba en contra de esta reforma, pues sentían que los estaban obligando a dejar atrás sus costumbres y tradiciones religiosas y que el objetivo del Sha era occidentalizar el país a como diera lugar.

Ayatollah Jomeini
Foto de Wikipedia
El descontento de la sociedad se hizo palpable cuando alrededor de 1976-1977 los iraníes desbordaron sus calles en protestas masivas en contra de la dictadura. Estas manifestaciones se comenzaron a ver en la ciudad santa de Qom, donde se encontraba el futuro líder de la Revolución Iraní, el ayatollah Jomeini, quien luego de las violentas represiones por parte de la monarquía tuvo que exiliarse en Irak.

La Revolución Iraní estuvo conformada por diferentes grupos sociales, siendo los estudiantes uno de los sectores más importantes y con más presencia en las calles. El carácter islámico y anti-Estados Unidos fue lo más importante y destacable de la revolución. El pueblo iraní estaba harto de tener a un títere de Occidente a la cabeza de su monarquía, no se sentían conectados ni identificados de ninguna manera con las propuestas y reformas que había instaurado el Sha. Así que, en medio de las manifestaciones masivas, el Sha se vio obligado a salir de Irán.

Uno de los episodios más destacables y recordados por la humanidad de la Revolución Iraní fue el secuestro a la embajada de Estados Unidos en Teherán. Si ya el carácter anti-Estados Unidos de la revolución era bastante evidente, cuando se hace pública la noticia de que el exiliado Sha Reza Pahlavi se dirigió a Estados Unidos para tratar su enfermedad, el ayatollah Jomeini y sus seguidores se plantaron frente a la embajada de Estados Unidos a manifestar y exigir la extradición del Sha para ser juzgado en Irán. Así, el 4 de noviembre de 1979, un grupo de 500 estudiantes entra en la embajada americana y secuestran a las 90 personas que allí se encuentran. 

Estudiantes entrando a la embajada de Estados Unidos en Irán
Foto de STR/AFP
El gobierno de Estados Unidos, presidido en ese momento por Jimmy Carter, comienza a aplicar sanciones económicas a Irán con la esperanza de que esto fuese suficiente para liberar a los rehenes. Sin embargo, seguía pasando el tiempo y las sanciones no daban resultado. Con el miedo de quedar humillados, el gobierno de Carter comienza a planear una misión secreta de rescate, denominada Garra de águila.

El rescate fue un fracaso rotundo. Era una operación muy compleja que combinaba la aviación y la marina, los aviones no tenían autonomía suficiente para todo el recorrido planeado, un autobús de pasajeros descubrió los aviones en el desierto y tuvieron que ser detenidos, solo llegaron seis de los ocho helicópteros que se tenían pensados y, aparte de todo, uno de los helicópteros sufrió fallos técnicos. Todo lo que podía salir mal, salió mal. Y por si no fuese suficiente, una vez se acordó abortar la misión, uno de los helicópteros tuvo un accidente contra el avión cisterna que le proveía la gasolina causando una gran explosión que dejó ocho soldados americanos muertos. Sus cuerpos tuvieron que ser dejados atrás porque apareció el ejército iraní. Los cuerpos de los soldados fueron exhibidos en Teherán por varios días como demostración de victoria.

Rehenes de la embajada de Estados Unidos en Irán
Foto de The Telegraph
El secuestro se extendió un poco más de un año. Cuando Ronald Reagan gana las elecciones a la presidencia de Estados Unidos ya había prometido que rescataría a los rehenes. Ya en este momento el Sha había muerto, por lo que las exigencias de Jomeini cambiaron: exigían la devolución de los fondos del monarca, y así fue. En enero de 1981 los rehenes fueron liberados y enviados a la embajada americana en Alemania.


Esta situación, por muy parecida a una película de Hollywood que parezca, marcó el declive del gobierno de Jimmy Carter y la destrucción de las relaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos. El evidente carácter anti-Estados Unidos que se puede apreciar en las calles iraníes es producto del rencor hacia una dinastía que pretendía occidentalizar a la población sin preocuparse por sus tradiciones y costumbres religiosas. Además, fue una demostración de fuerza y una manera de dejar en evidencia al gobierno de Estados Unidos a nivel mundial.

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