REFLEXIONES


Tanto las creencias sociales como la construcción de los hechos que recrean los medios nos llevan, en muchas ocasiones, a tener una imagen distorsionada de la realidad. Así pues, la gran abundancia de noticias negativas empañan la imagen que tenemos de Irán tal como pasa con el resto de países de Oriente Medio.La identificación de la población musulmana con las ideas de fanatismo o incluso de terrorismo son la muestra más clara de cómo los estereotipos influyen en las relaciones interculturales y nos impiden ver con claridad.  

Tal como han comentado Bahar y Saeid en las entrevistas, el mejor remedio contra los prejuicios es viajar. De hecho, de la misma manera que les ocurrió a los expedicionarios de Tahina Can, la mayoría de extranjeros que visitan el antiguo imperio persa terminan deshaciéndose de los estereotipos al comprobar por si mismos el carácter hospitalario de la sociedad iraní y la diferencia abismal entre lo que escuchan en las noticias y la realidad. 

Teniendo en cuenta los momentos de crispación que vivimos actualmente a nivel global, hoy en día resulta más necesario que nunca luchar contra las barreras culturales y romper todos aquellos prejuicios que interfieren a la hora de comprender el mundo. La escucha activa, el respeto y la empatía son las únicas vías posibles para establecer lazos interculturales basados en la comprensión, pero para ello es imprescindible estar dispuestos a dejar atrás todas las ideas que nos acompañan desde la infancia y que explican el mundo con ojos occidentales. 

No hay mayor lección darse cuenta de lo equivocados que hemos estado siempre. La sociedad iraní nos acogió con los brazos abiertos, con una sonrisa de oreja a oreja, incluso se sentían orgullosos e importantes por tenernos en su país interesándonos por su cultura. Como dice Saeid, dos días de viaje pueden cambiar los pensamientos de una persona así que, sin duda alguna, no hay nada más clarificador que un viaje a una tierra desconocida. 

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